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28 de junio de 2010

Puro humo 9


Leo, entre el insomnio y la lluvia, a Giraudoux, Combate con la imagen. Hermoso libro, ilustrado por Foujita. Fumo un Bolívar Royal Coronas:

"Y esta noche, cuando vuelvas, no me mires. No me mires como de costumbre. Que en esta ocasión sea a propósito. Que sea porque hayas decidido, también tú, cerrar los ojos, y porque quieras esperarme ahí donde me sientes tibia y entera: en el corazón de la inconsciencia, del sueño."

En recuerdo de muchas conversaciones, D.

8 de abril de 2010

Puro humo 8


Del Sem Tob de Carrión:

En sueño una fermosa
besava una vegada,
estando muy medrosa
de los de su posada.
Fallé cosa sabrosa,
saliva muy temprada.
Non vi tan dulce cosa
más agra a la dexada.

Este breve texto está compilado por Alatorre en El sueño erótico en la poesía española de los siglos de oro, disfrutable librito que recorre la literatura hispánica desde la Edad Media hasta el manierismo. En maridaje, medio toscano antico.

28 de marzo de 2010

Puro humo 7


De La máquina del tiempo, de Wells, en maridaje con un H. Upmann Majestic:

"La oscuridad aumentaba rápidamente, un viento frío comenzó a soplar en ráfagas refrescantes del este, y la caída de los copos blancos en el aire creció en número. De la orilla del mar vinieron una agitación y un murmullo. Fuera de estos ruidos inanimados el mundo estaba silencioso. ¿Silencioso? Sería difícil describir aquella calma. Todos los ruidos humanos, el balido del rebaño, los gritos de los pájaros, el zumbido de los insectos, el bullicio que forma el fondo de nuestras vidas, todo eso había desaparecido."

20 de marzo de 2010

Puro humo 6


De Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento, de George Steiner:

"En todas partes permanece el escándalo. Ninguna luz final, ninguna empatía en el amor desvela el laberinto que es la interioridad de otro ser humano. (Los gemelos idénticos, con su lenguaje privado, ¿son realmente una excepción?) Al final, el pensamiento puede hacer que seamos unos extraños los unos para los otros. El amor más intenso, quizá más débil que el odio, es una negociación, nunca concluyente, entre soledades."

Dice Davenport que en cierto momento, la calavera del memento mori fue suplantada por el tabaco y su humo. Justo ahora, un Romeo y Julieta Short Churchills.

13 de marzo de 2010

Puro humo 5


Anoche, mientras fumaba un H. Upmann Coronas Junior:

"Nacido en Portugal, de padres portugueses,
y padre de brasileños en el Brasil,
seré tal vez norteamericano cuando estuviera allá.
Coleccionaré nacionalidades como se quitan camisas,
se mudan y se dejan, con todo el respeto
necesario a la ropa que se viste y que prestó servicio.
Yo soy yo mismo mi patria. La patria
de la que escribo es la lengua en la que por azar de generaciones
nací. Y por la que hago y por la que vivo es esta
rabia que tengo de la poca humanidad de este mundo
cuando no creo en otro, y sólo otro querría que
este mismo fuera. Pero, si un día me olvidara de todo,
espero envejecer
tomando café en Creta
con el Minotauro,
bajo la mirada de dioses sin vergüenza"

*Jorge de Sena, En creta, con el Minotauro, traducción de Francisco Cervantes en Odisea de la poesía portuguesa moderna, FCE, México, 1985.

28 de febrero de 2010

Puro humo 4


Leído bajo las nubes de un Romeo y Julieta Cedros De Luxe #2:


"D'une parcelle à l'autre du temps partiel, l'oiseau, créateur de son vol, monte aux rampes invisibles et gagne sa hauteur...


De notre profondeur nocturne, comme d'un écubier sa chaîne, il tire à lui, gagnant le large, ce trait sans fin de l'homme qui ne cesse d'aggraver son poids. Il tient, de haut, le fil de notre veille. Et pousse un soir ce cri d'ailleurs, qui fait lever en songe la tête du dormeur"


(Saint-John Perse, Oiseaux, fragmento).

22 de enero de 2010

Puro humo 3




Fumo un Punch Coronations, recorriendo heterodoxias escritas desde Austen. Con el riesgo de ser acusado de mal gusto, es el único modo en que no me parece soporífera...

19 de diciembre de 2009

5 de diciembre de 2009

10 de octubre de 2009

Comer, coger...

Cuentan que Enrique VIII tenía un gusto particular por la buena mesa y sus maneras: después de cenar copiosamente, arrojaba sobre la misma a la esposa en turno (aún no descabezada, por supuesto) y la devoraba de otros modos.

Comer y coger son dos tópicos bien definidos. Tales son los títulos de un par de novelas escritas por un personaje de Fonseca, para quien la comida, el sexo y el humo guardan una relación indisoluble. Hay en la apetencia un sentido de autodestrucción que apela a la conservación: matamos para estar vivos; padecemos la pequeña muerte para eternizarnos. Una dialéctica extraña y, sin embargo, usual. Cotidiana.
Ahora bien, no olvidemos que somos el único animal con vocación suicida. Ni leminos (tal es el nombre correcto en nuestra lengua) ni ñus se suicidan en realidad. Sólo cumplen ciclos migratorios con numerosas bajas en sus tropas: son víctimas de la costumbre. Imposible negar que en eso nos parecemos más de lo conveniente.

Anoréxicos y bulímicos buscan su muerte. Basta de intentar salvarlos; por mí, entre más pronto acaben con sus vidas, mejor. Hay poca agua, y es lo único que el anoréxico consume, aparte del aire y los nervios de quienes lo rodean. Caso distinto el del bulímico: consume recursos que no le son necesarios, lo cual vuelve su procedimiento mucho más repulsivo. La agravante aquí es el asco.

Ambos son al comer lo que los monjes al coger. Arrastrados por una culpa atávica, se vuelven contra aquello que los tortura en el deseo. Y están también los orteréxicos, los maniáticos por la limpieza del comer, del coger. La suya es una sociedad que se muere, literalmente, por volverse aséptica: comer lo más sanamente posible, sin causar más daño del necesario. No parecen recordar que también tenemos colmillos, y que nuestro apéndice sólo sirve para que nuestro gastroenterólogo cobre una cirugía urgente en caso de inflamación.


Gastronomía y erotismo son, en todo caso, la poetización de dos elementos fundamentales para la supervivencia de la especie: reproducción y nutrición. La nuestra es una civilización tan decadente que demoniza (o canoniza) la boca: las putas no besan en los labios. Quien come debe mantenerse alerta a cuanto pase por su garganta. Y la palabra también sufre. Lo que entra y lo que sale debe ser saludable, debe estar libre de toda mancha o imperfección.

Comer y fumar: nos han prohibido el humo, que es un procedimiento semejante, una apelación directa al sentido del gusto, aquel que permitía a nuestros ancestros el determinar qué plantas podían tesultar tóxicas o alimenticias. En vez de puros, nutricios y densos, la astrosa grey se inclina por cigarrillos suaves, sin sabor alguno, que prometen no hacer daño: el fumador de cigarrillos es un bulímico del humo: no retiene, simplemente consume y expulsa sin tardanza. O, peor aún, inhala un vapor saborizado, helado y repugnante. Se priva de algo propiamente humano. El hombre juega, ríe, fabrica. Todavía no sé si merece el apelativo de sapiens. Pero también fuma. Baste recordar que, durante siglos, nos dice Davenport, la reglamentaria calavera del memento mori pictórico fue sustituida por la menos hostil e igualmente inquietante imagen de una pipa.

De un modo u otro, pareciera que hemos abandonado uno de los pocos sentidos de este absurdo al que llamamos vida: la sacra esfera del vicio.