29 de julio de 2012

De la (legítma) Secretaria de Cultura (Legítima)

Uno de los "argumentos" más divertidos de nuestra colorida pseudoizquierda era la esperanza de una Secretaría de Cultura cuya existencia aliviara las pifias cometidas desde que Carlos Salinas de Gortari instauró CONACULTA en 1988. La eterna falta de dinero, la distancia entre los enfoques, la excesiva descentralización, la discrecionalidad y las mafias han terminado por paralizar al sistema. Estímulos que nadie entiende cómo se otorgan, toneladas de libros empolvados en bodegas, grilla. Un panorama quizá no desolador (México, damas y caballeros, no es país de lectores), pero sí agotador, de las atroces consecuencias de un sistema burocrático  que el lopezobradorismo, siempre tan contundente en su apego a los postulados de la revolución institucionalizada, pretendía solucionar con más burocracia.


En plena vorágine, se dio a conocer el nombre de la hipotética Secretaria de la hipotética Secretaría: Elena Poniatowska. Junto al de  Drucker Colín, el simple nombre me hizo levantar la ceja. El coro, como siempre, no tardó en aclamarla: excelente persona, gran escritora, fuertes valores sociales. Pero jamás se habló de cómo la señora Poniatowska sería capaz de administrar eficazmente los recursos de la nación en un sector tan fundamental como la "cultura". Ni definiciones, ni programas, ni presupuestos. Nada, fuera de la fama que ostenta el nombre de nuestra princesa roja pastel. 

En tuiter sostuve varios encontronazos con los ponifans. Cuando salía  la luz su más que posible ineptitud burocrática, pues repartir palmadas en la espalda a muchachitos que publican fotocopias bajo la pretensión de "revista" no es lo mismo que reestructurar la zona de desastres que es nuestra política cultural, ponderaban sus virtudes literarias. La condición de hombre de Estado y la de escritor no son excluyentes: ahí están Havel y Churchill, por ejemplo, pero tampoco tienen por qué coincidir. Lo curioso es que, llegados a este punto, jamás hablaban de su obra. Su crítica se quedaba en "yo la conozco, es una excelente persona, lucha por el pueblo". Nunca tocaron lo importante a la hora de considerar el peso que puede tener en la historia literaria de México: su escritura. Fuera de un texto epistolar sobre un interesante episodio biográfico-amoroso de Diego Rivera, su literatura es más bien tediosa. Lugares comunes, palabras moralizantes, párrafos sin mucho sentido ni dirección. Sus libros testimoniales sobre 1968 y el 1985, terremotos cosmogónicos, merecen un poco más de atención, aunque sólo denotan el gran talento que tiene la señora para la recopilación y consignación de voces narrativas. 

No puedo evitar pensar que sus fans (pues no podría describirlos con otra palabra) anhelan, muy en el fondo, aquellos tiempos en que la obra sólo tenía valor por sus moralejas e intenciones pedagógicas y no por su estética. Recuerdo un texto de Tom Wolfe que decía, entre otras cosas, que el intento vanguardista por romper con el arte discursivo burgués para volver a la obra misma había terminado por alejar sus ojos de la obra y otorgarle valor, de nueva cuenta, sólo por el discurso que la justifica. Un buen ejemplo es el reciente performance protagonizado por La Congelada de Uva. Claro que es chocante. Pero no alcanza la categoría de escándalo, no hay una ruptura del entramado del mundo. Se queda en la superficie, no alcanza la catarsis en estos tiempos en que escandalizar a la burguesía no es una premisa, sino un producto de consumo masivo al que se accede con sólo apretar un botón. Si al final va a resultar que nuestros jóvenes revolucionarios intelectuales son más reaccionarios que uno.

De vuelta

Después de meses de tener abandonada la bitácora, anuncio el retorno. Trabajo, algunas cuestiones personales no consumadas, viajes y otros asuntos pertenecientes a la esfera de esa ficción que llamamos "realidad" me han mantenido lejos. Más que un cambio, habrá un retorno a la intención original del blog: sofismas sobre política, divulgación científica, cine, música, tabaco, libros.


Rebienvenidos.

12 de noviembre de 2011

Lluvia oblicua. Última

VI

O maestro sacode a batuta,

a lânguida e triste a música rompe...

Lembra-me a minha infância, aquele dia

em que eu brincava ao pé dum muro de quintal

atirando-lhe com uma bola que tinha dum lado

o deslizar dum cão verde, e do outro lado

um cavalo azul a correr com um jockey amarelo...

Prossegue a música, e eis na minha infância

de repente entre mim e o maestro, muro branco,

vaim e vem a bola, ora um cão verde,

ora um cavalo azul com um jockey amarelo...

Todo o teatro é o meu quintal, a minha infância

está em todos os lugares, e a bola vem a tocar música,

uma música triste e vaga que passeia no meu quintal

vestida de cão verde tornando-se jockey amarelo...

(tão rápida gira a bola entre mim e os músicos...)

Atiro-a de encontra à minha infância e ela

atravessa o teatro todo que está aos meus pés

a brincar com um jockey amarelo e um cão verde

e um cavalo azul que aparece por cima do muro

do meu quintal... e a música atira com bolas

à minha infância... e o muro do quintal é feito de gestos

de batuta e rotaçoes confusas de cães verdes

e cavalos azuis e jockeys amarelos...

Todo o teatro é um muro branco de música

por onde um cão verde corre atrás de minha saudade

da minha infâcia, cavalo azul com um jockey amarelo...

E dum lado para o outro, da direita para a esquerda,

donde há arvores e entre os ramos ao pé da copa

com orquestras a tocar música,

para onde há filas de bolas na loja onde a comprei

e o homem da loja sorri entre as memórias de minha infância...

E a música cessa como um muro que desaba,

a bola rola pelo despenhadeiro dos meus sonhos interrompidos,

e do alto dum cavalo azul, o maestro, jockey amarelo tornando-se preto

agradece, pousando a batuta em cima da fuga dum muro,

e curva-se, sorrindo, com uma bola branca em cima da cabeça

bola branca que lhe desaparece pelas costas abaixo...


VI

El maestro agita la batuta

lánguida y triste la música irrumpe...

Recuerdo mi infancia, aquel día

en que jugaba al borde del muro del patio

lanzándole una pelota que tenía de un lado

el deslizar de un perro verde, y del otro,

un caballo azul corriendo con un jockey amarillo...

La música sigue, y es mi infancia,

de repente, entre el maestro, muro blanco, y yo,

va y viene la pelota, ahora un perro verde,

ahora un caballo azul con un jockey amarillo...

Todo el teatro es mi patio, mi infancia

está en todas partes, y la pelota viene tocando música,

una música triste e indecisa que pasea por mi patio

vestida de perro verde que se vuelve jockey amarillo...

(Tan rápido gira la pelota entro mi y los músicos...)

Lanzo la pelota contra mi infancia

y atraviesa el teatro que está a mis pies

jugando con un jockey amarillo y un perro verde

y un caballo azul que aparece por encima del muro

de mi patio... y la música lanza pelotas

a mi infancia... y el muro del patio está hecho de movimientos

de batuta y rotaciones confusas de perros verdes

y caballos azules y jockeys amarillos...

Todo el teatro es un muro blanco de música

por donde corre un perro verde tras la saudade

de mi infancia, caballo azul con un jockey amarillo...

Y de uno a otro lado, de derecha a izquierda,

donde hay árboles y entre las ramas al borde de la copa

con orquestas que tocan música,

hasta donde hay filas de pelotas en la tienda donde la compré

y el hombre de la tienda sonríe

entre los recuerdos de mi infancia...

Y la música cesa como se derrumba un muro,

la pelota rueda por el despeñadero de mis sueños que se interrumpen,

y desde lo alto de un caballo azul, el maestro, jockey amarillo volviéndose negro,

agradece, dejando la batuta sobre la fuga de un muro,

y se inclina, sonriendo, con una pelota blanca sobre su cabeza,

pelota blanca que resbala por su espalda...

30 de octubre de 2011

Lluvia oblicua. Quinta

V



Lá fora vai um redemoinho de sol os cavalos do carroussel...
Árvores, pedras, montes, bailam parados dentro de mim...
Noite absoluta na feria iluminada, luar no dia de sol lá fora,
e as luzes todas da feira fazem ruídos dos muros do quintal...
Ranchos de raparigas de bilha à cabeça
que passam lá fora, cheias de estar sob o sol,
cruzam-se com grandes grupos peganhentos de gente que anda na feira,
gente toda misturada com as luzes das barracas, com a noite e com o luar,
e os dois grupos encontram-se e penetram-se
até formarem só um que é os dois...
A feira e as luzes da feira e a gente que anda na feira,
e a noite que pega na feira e a levanta no ar,
andam por cima das copas das árvores cheias de sol,
andam visivelmente por baixo dos penedos que luzem ao sol,
aparecem do outro lado das bilhas que as raparigas levam à cabeça,
e toda esta paisagem de primavera é a lua sobre a feira,
e toda a feira com ruídos e luzes é o chão deste dia de sol...
De repente alguém sacode esta hora dupla como numa peneira
e, misturado, o pó das duas realidades cai
sobre as minhas mãos cheias de desenhos de portos
com grandes naus que se vão e não pensam em voltar...
Pó de oiro branco e negro sobre os meus dedos...
as minhas mãos são os passos daquela rapariga que abandona a feira,
sola e contente como o dia hoje...


V


Allá afuera van en un remolino de sol los caballos del carrusel...
Árboles, piedras, montañas bailan fijas en mi...
Noche absoluta en la feria iluminada, luna llena en el día soleado allá afuera,
y las luces de la feria hacen ruido en las paredes del patio...
Rebaños de muchachas con cántaros en la cabeza
que pasan allá afuera, llenas de estar bajo el sol,
se cruzan con grupos pegajosos de gente que anda por la feria,
gente mezclada con las luces de las barracas, con la noche y la luna llena,
y los dos grupos se encuentran y compenetran
hasta formar sólo uno que es ambos...
La feria y las luces de la feria y la gente que camina por la feria,
y la noche que viene con la feria y la lleva por los aires,
caminan por encima de las copas de los árboles llenas de sol,
caminan visiblemente bajo las peñas que relucen al sol,
aparecen al otro lado de los cántaros que las muchachas llevan en la cabeza
y todo este paisaje de primavera es la luna sobre la feria,
y toda la feria con sus ruidos y sus luces es el suelo de este día de sol...
De pronto alguien sacude esta hora doble como en un tamiz
y, mezclado, el polvo de las dos realidades cae
sobre mis manos llenas de planos de puertos
con grandes naves que parten y no piensan en volver...
Polvo de oro blanco y negro sobre mis dedos...
Mis manos son los pasos de aquella muchacha que abandona la feria,
sola y contenta como el día de hoy...


23 de octubre de 2011

Lluvia oblicua. Cuarta parte

IV

Que pandeiretas o silencio deste quarto!...
As paredes estão na Andaluzia...
há danças sensuais no brilho fixo da luz...
de repente todo o espaço pára...,
pára, escorrega, desembrulha-se...,
e num canto do teto, muito mais longe do que ele está,
abrem mãos brancas janelas secretas
e há ramos de violetas caindo
de haver uma noite de Primavera lá fora
sobre o eu estar de olhos fechados...

IV

¡Qué panderetas el silencio de este cuarto!...

Las paredes están en Andalucía...

Danzas sensuales en el brillo fijo de la luz...

De repente todo el espacio se detiene...,

se detiene, resbala, se aclara...,

y en un rincón del techo, mucho más lejos de donde está,

blancas manos abren ventanas secretas

y ramos de violetas caen

de la noche de Primavera que hay afuera

sobre mi estar de ojos cerrados...

8 de octubre de 2011

Lluvia oblicua. Tercera parte

III

A Grande Esfinge de Egito sonha por este papel dentro...

Escrevo –e ela aparece-me a través da minha mão transparente

e ao canto do papel erguem-se as pirâmides...

Escrevo –perturbo-me de ver o bico da minha pena

ser o perfil de rei Quéops...

De repente paro...

Escureceu tudo... caio por um abismo feito de tempo...

Estou soterrado sob as pirâmides a escrever versos à luz clara deste candeeiro

e todo o Egito me esmaga de alto a través dos traços que faço com a pena...

Ouço a Esfinge rir por dentro

o som da minha pena a correr no papel...

Atravessa o eu não poder vê-la uma mão enorme,

varre tudo para o canto do teto que fica por detrás de mim,

e sobre o papel onde escrevo, entre ele e a pena que escreve

jaz o cadáver do rei Quéops, olhando-me com olhos muito abertos,

e entre os nossos olhares que se cruzam corre o Nilo

e uma alegria de barcos embandeirados erra

numa diagonal difusa

entre mim e o que eu penso...

Funerais do rei Quéops em ouro velho e Mim!

III


La Gran Esfinge de Egipto sueña dentro de este papel...

Escribo –y ella aparece a través de mi mano transparente

y al borde del papel se yerguen las pirámides...

Escribo –me perturba ver que la punta de mi pluma

es el perfil del rey Keops...

Me detengo...

Todo oscurece... caigo en un abismo hecho de tiempo...

Estoy sepultado bajo las pirámides escribiendo versos a la clara luz de este candelero

y todo Egipto cae sobre mí en los trazos que hago con la pluma...

Oigo a la Esfinge reír por dentro

el sonido de mi pluma recorre el papel...

una mano enorme atraviesa el yo no poder verla,

barre todo hacia el rincón del techo que queda detrás de mí,

y sobre el papel donde escribo, entre él y la pluma que escribe

yace el cadáver del rey Keops, mirándome con ojos muy abiertos,

y entre nuestras miradas que se cruzan corre el Nilo

y una alegría de barcos abanderados vaga

en una diagonal difusa

entre mí y lo que pienso...

¡Funerales del rey Keops en oro viejo y en Mí!...

3 de octubre de 2011

Segunda entrega de Lluvia oblicua

II


Ilumina-se a igreja por dentro da chuva deste dia,

e cada vela que se acende é mais chuva a bater na vidraça...

Alegra-me ouvir a chuva porque ela é o templo estar aceso,

e as vidraças da igreja vistas de fora são o som da chuva ouvido por dentro...

O esplendor do altar-mor é o eu não poder quase ver os montes

através da chuva que é ouro tão solene na toalha do altar...

Soa o canto do coro, latino e vento a sacudir-me a vidraça

e sente-se chiar a água no fato de haver coro...

A missa é um automóvel que passa

através dos fiéis que se ajoelham em hoje ser um dia triste...

súbito vento sacode em esplendor maior

a festa da catedral e o ruído da chuva absorve tudo

até só se ouvir a voz do padre água perder-se ao longe

com o som de rodas de automóvel...

E apagam-se asl luzes da igreja

na chuva que cessa...


II


Se ilumina por dentro la iglesia en la lluvia de este día,

y cada vela que se enciende es más lluvia que golpea los vitrales...

Me alegra escuchar la lluvia porque ella es el templo encendido,

y los vitrales de la iglesia vistos por fuera son el ruido de la lluvia oído por dentro...

El esplendor del altar mayor es casi no poder ver las montañas

a través de la lluvia que es oro tan solemne en el mantel del altar...

Suena el cantar del coro, latín y viento me sacuden en los vitrales

y se siente rechinar el agua en el hecho de haber coro...

La misa es un automóvil que pasa

entre los fieles arrodillados en este día que es triste...

Un viento súbito sacude en mayor esplendor

la fiesta de la catedral y el ruido de la lluvia absorbe todo

hasta sólo escucharse la voz del padre agua perdida a lo lejos

entre el sonido de las ruedas del automóvil...

Y se apagan las luces de la iglesia

en la lluvia que cesa...

28 de septiembre de 2011

Pessoa ortónimo: Lluvia oblicua

I

Atravessa esta paisagem o meu sonho dum porto infinito

e a cor das flores é transparente das velas de grandes navios

que largam do casi arrastrando nas águas por sombra

os vultos ao sol daquelas árvores antigas...

O porto que sonho é sombrio e pálido

e esta paisagem é cheia de sol deste lado...

mas no meu espírito o sol deste dia é porto sombrio

e os navios que saem do porto são estas árvores ao sol...

Liberto em duplo, abandonei-me da paisagem abaixo...

o vulto do cais é a estrada nítida e calma

que se levanta e se ergue como um muro,

e os navios passam por dentro dos troncos das árvores

com uma horizontalidade vertical,

e deixam cair amarras na água pelas folhas uma a uma dentro...

Não sei quem me sonho...

Súbito toda a água do mar do porto é transparente

e vejo no fundo, como una estampa enorme que lá estivesse desdobrada,

esta paisagem toda, renque de árvores, estrada a arder em aquele porto,

e a sombra duma nau mais antiga que o porto que passa

entre o meu sonho do porto e o meu ver esta paisagem

e chega ao pé de mim, e entra por mim dentro,

e passa para o outro lado da minha alma...


I

Atraviesa este paisaje mi sueño de un puerto infinito

y el color de las flores es transparente al de las velas de los grandes navíos

que parten del muelle arrastrando como una sombra

los cuerpos al sol de aquellos árboles antiguos...

El puerto que sueño es sombrío y pálido

y el paisaje de este lado está lleno de sol...

Pero en mi espíritu el sol de este día es el puerto sombrío

y los barcos que salen del puerto son estos árboles al sol...

Doblemente libre, me abandoné del paisaje abajo...

El cuerpo del muelle es el camino nítido y tranquilo

que se alza y se yergue como un muro,

y los barcos pasan por dentro de los troncos de los árboles

en horizontalidad vertical,

y lanzan amarras en el agua, entre cada hoja...

No sé quién me sueño...

Súbitamente toda el agua del mar del puerto es transparente

y veo en el fondo, como enorme estampa que ahí se desdoblara,

todo este paisaje, vacío de árboles, camino que arde en aquel puerto,

y la sombra de un barco más antiguo que el puerto que pasa

entre mi sueño del puerto y la visión de este paisaje

y llega hasta mí y entra en mí

y pasa al otro lado de mi alma...