12 de noviembre de 2011

Lluvia oblicua. Última

VI

O maestro sacode a batuta,

a lânguida e triste a música rompe...

Lembra-me a minha infância, aquele dia

em que eu brincava ao pé dum muro de quintal

atirando-lhe com uma bola que tinha dum lado

o deslizar dum cão verde, e do outro lado

um cavalo azul a correr com um jockey amarelo...

Prossegue a música, e eis na minha infância

de repente entre mim e o maestro, muro branco,

vaim e vem a bola, ora um cão verde,

ora um cavalo azul com um jockey amarelo...

Todo o teatro é o meu quintal, a minha infância

está em todos os lugares, e a bola vem a tocar música,

uma música triste e vaga que passeia no meu quintal

vestida de cão verde tornando-se jockey amarelo...

(tão rápida gira a bola entre mim e os músicos...)

Atiro-a de encontra à minha infância e ela

atravessa o teatro todo que está aos meus pés

a brincar com um jockey amarelo e um cão verde

e um cavalo azul que aparece por cima do muro

do meu quintal... e a música atira com bolas

à minha infância... e o muro do quintal é feito de gestos

de batuta e rotaçoes confusas de cães verdes

e cavalos azuis e jockeys amarelos...

Todo o teatro é um muro branco de música

por onde um cão verde corre atrás de minha saudade

da minha infâcia, cavalo azul com um jockey amarelo...

E dum lado para o outro, da direita para a esquerda,

donde há arvores e entre os ramos ao pé da copa

com orquestras a tocar música,

para onde há filas de bolas na loja onde a comprei

e o homem da loja sorri entre as memórias de minha infância...

E a música cessa como um muro que desaba,

a bola rola pelo despenhadeiro dos meus sonhos interrompidos,

e do alto dum cavalo azul, o maestro, jockey amarelo tornando-se preto

agradece, pousando a batuta em cima da fuga dum muro,

e curva-se, sorrindo, com uma bola branca em cima da cabeça

bola branca que lhe desaparece pelas costas abaixo...


VI

El maestro agita la batuta

lánguida y triste la música irrumpe...

Recuerdo mi infancia, aquel día

en que jugaba al borde del muro del patio

lanzándole una pelota que tenía de un lado

el deslizar de un perro verde, y del otro,

un caballo azul corriendo con un jockey amarillo...

La música sigue, y es mi infancia,

de repente, entre el maestro, muro blanco, y yo,

va y viene la pelota, ahora un perro verde,

ahora un caballo azul con un jockey amarillo...

Todo el teatro es mi patio, mi infancia

está en todas partes, y la pelota viene tocando música,

una música triste e indecisa que pasea por mi patio

vestida de perro verde que se vuelve jockey amarillo...

(Tan rápido gira la pelota entro mi y los músicos...)

Lanzo la pelota contra mi infancia

y atraviesa el teatro que está a mis pies

jugando con un jockey amarillo y un perro verde

y un caballo azul que aparece por encima del muro

de mi patio... y la música lanza pelotas

a mi infancia... y el muro del patio está hecho de movimientos

de batuta y rotaciones confusas de perros verdes

y caballos azules y jockeys amarillos...

Todo el teatro es un muro blanco de música

por donde corre un perro verde tras la saudade

de mi infancia, caballo azul con un jockey amarillo...

Y de uno a otro lado, de derecha a izquierda,

donde hay árboles y entre las ramas al borde de la copa

con orquestas que tocan música,

hasta donde hay filas de pelotas en la tienda donde la compré

y el hombre de la tienda sonríe

entre los recuerdos de mi infancia...

Y la música cesa como se derrumba un muro,

la pelota rueda por el despeñadero de mis sueños que se interrumpen,

y desde lo alto de un caballo azul, el maestro, jockey amarillo volviéndose negro,

agradece, dejando la batuta sobre la fuga de un muro,

y se inclina, sonriendo, con una pelota blanca sobre su cabeza,

pelota blanca que resbala por su espalda...