3 de octubre de 2011

Segunda entrega de Lluvia oblicua

II


Ilumina-se a igreja por dentro da chuva deste dia,

e cada vela que se acende é mais chuva a bater na vidraça...

Alegra-me ouvir a chuva porque ela é o templo estar aceso,

e as vidraças da igreja vistas de fora são o som da chuva ouvido por dentro...

O esplendor do altar-mor é o eu não poder quase ver os montes

através da chuva que é ouro tão solene na toalha do altar...

Soa o canto do coro, latino e vento a sacudir-me a vidraça

e sente-se chiar a água no fato de haver coro...

A missa é um automóvel que passa

através dos fiéis que se ajoelham em hoje ser um dia triste...

súbito vento sacode em esplendor maior

a festa da catedral e o ruído da chuva absorve tudo

até só se ouvir a voz do padre água perder-se ao longe

com o som de rodas de automóvel...

E apagam-se asl luzes da igreja

na chuva que cessa...


II


Se ilumina por dentro la iglesia en la lluvia de este día,

y cada vela que se enciende es más lluvia que golpea los vitrales...

Me alegra escuchar la lluvia porque ella es el templo encendido,

y los vitrales de la iglesia vistos por fuera son el ruido de la lluvia oído por dentro...

El esplendor del altar mayor es casi no poder ver las montañas

a través de la lluvia que es oro tan solemne en el mantel del altar...

Suena el cantar del coro, latín y viento me sacuden en los vitrales

y se siente rechinar el agua en el hecho de haber coro...

La misa es un automóvil que pasa

entre los fieles arrodillados en este día que es triste...

Un viento súbito sacude en mayor esplendor

la fiesta de la catedral y el ruido de la lluvia absorbe todo

hasta sólo escucharse la voz del padre agua perdida a lo lejos

entre el sonido de las ruedas del automóvil...

Y se apagan las luces de la iglesia

en la lluvia que cesa...